Juguetes Montessori por edades: guía práctica de 0 a 24 meses
Fecha de publicación: 28 de Enero de 2026
Si estás leyendo esto probablemente ya has oído hablar de los juguetes Montessori y de cómo pueden ayudar a tu bebé a desarrollarse de forma más natural, autónoma y respetuosa. Pero cuando empiezas a buscar información la realidad es que aparecen cientos de opciones, muchas etiquetas de “Montessori” que en realidad no lo son y una duda constante: ¿qué es lo adecuado para la edad de mi bebé?La filosofía Montessori no va de tener una habitación llena de madera cara, sino de ofrecer a tu hijo materiales sencillos, seguros y bien pensados que le permitan explorar por sí mismo, repetir, equivocarse y volver a intentarlo. IMAGEN_L Por eso es tan importante elegir los juguetes según la etapa de desarrollo: lo que tiene sentido a los 3 meses no sirve a los 15, y al revés.En esta guía te propongo una estructura muy clara por tramos de edad: 0–6 meses, 6–12 meses y 12–24 meses. En cada etapa veremos qué está aprendiendo tu bebé, qué habilidades conviene acompañar (vista, agarre, coordinación ojo‑mano, equilibrio, lenguaje…) y qué tipo de juguetes Montessori tienen más sentido en ese momento. La idea es que puedas entrar, mirar la edad de tu peque y salir con una lista de ideas concreta y accionable.Otro punto clave es la seguridad. Los materiales Montessori de calidad suelen estar fabricados en madera o tejidos naturales, con pinturas no tóxicas y formas pensadas para manos muy pequeñas. En el artículo te iré recordando qué comprobar siempre: bordes suaves, piezas que no se puedan desprender, tamaño adecuado para evitar atragantamientos y facilidad de limpieza, algo que a veces se olvida y luego pasa factura en el día a día.Además de la parte teórica, verás recomendaciones muy prácticas: cuántos juguetes ofrecer a la vez para no sobreestimular, cómo presentarlos para que llamen la atención sin invadir, cada cuánto rotarlos y cómo observar al bebé para saber si un material le queda “corto” o todavía le viene grande. No se trata de seguir un programa rígido, sino de aprender a leer sus señales y adaptar el entorno.Por último, ten en cuenta que los juguetes Montessori encajan muy bien con casas pequeñas y familias con tiempo limitado: suelen ser compactos, versátiles y permiten que el niño juegue bastante rato con poca intervención del adulto. Si eliges bien, un solo material puede acompañar varias etapas y diferentes formas de juego, lo que hace que la inversión tenga mucho más sentido.
Juguetes Montessori 0–6 meses: primeros estímulos y descubrimiento
IMAGEN_L De 0 a 6 meses el bebé está conociendo su propio cuerpo y el mundo a través de los sentidos. Verá mejor los contrastes fuertes, escuchará con curiosidad los sonidos suaves y empezará a abrir y cerrar las manos de forma deliberada. En esta etapa, los juguetes Montessori no buscan que “haga cosas” impresionantes, sino ofrecerle estímulos claros y calmados que pueda observar, seguir con la mirada y, poco a poco, agarrar y soltar sin frustración.Es una fase en la que menos es más: unos pocos materiales bien elegidos, presentados en un entorno tranquilo, ayudan mucho más que una cuna llena de objetos ruidosos y luces intermitentes. El objetivo principal es que el bebé se sienta seguro, acompañado y tenga oportunidades de explorar libremente sin verse sobrepasado.
Móviles Montessori y tarjetas de alto contraste
En los primeros meses los móviles Montessori colgados sobre la zona de descanso o sobre una alfombra de actividades son una herramienta fantástica. No giran de forma agresiva ni hacen ruidos estridentes: suelen ser figuras geométricas o elementos sencillos que se mueven suavemente con el aire, de modo que el bebé puede fijarse en la forma, el color y el movimiento a su propio ritmo. Complementarlos con tarjetas de alto contraste (blanco y negro o con un color intenso) colocadas a la altura de su mirada estimula la vista sin sobrecargar.Para que cumplan su función, es importante colocarlos a la distancia correcta (ni demasiado cerca ni tan lejos que pierdan interés) y evitar cambiar de móvil cada día. La repetición ayuda al cerebro del bebé a identificar patrones, anticipar lo que va a ver y ganar seguridad. Un par de móviles bien elegidos pueden acompañar varios meses de vida sin necesidad de llenar la casa de objetos.
Sonajeros ligeros y anillas para el agarre
A medida que el bebé empieza a abrir y cerrar las manos, entran en juego los sonajeros ligeros y las anillas de madera o silicona suave. La idea Montessori es que pueda sostener el juguete sin esfuerzo excesivo, moverlo un poco y descubrir que su movimiento produce un sonido o una sensación táctil diferente. Esto fortalece la musculatura de las manos, mejora la coordinación ojo‑mano y refuerza la relación causa‑efecto.Conviene ofrecer solo uno o dos objetos a la vez, sobre una alfombra firme donde el bebé pueda moverse con libertad. Si ves que se frustra porque no logra agarrarlo todavía, puedes acercarlo ligeramente a su mano o apoyar su brazo, pero evitando “hacerlo todo por él”. Ese pequeño margen de reto, sin llegar al llanto, es precisamente lo que hace que el juguete tenga valor pedagógico.
Juguetes Montessori 6–12 meses: movimiento, curiosidad y coordinación
IMAGEN_R Entre los 6 y los 12 meses muchos bebés empiezan a girarse con soltura, a sentarse, a gatear e incluso a ponerse de pie con apoyo. Su mundo se vuelve tridimensional: ya no solo miran los objetos, sino que se desplazan hacia ellos, los golpean, los pasan de una mano a otra y los dejan caer para observar qué ocurre. En esta etapa los juguetes Montessori se centran en ofrecerles oportunidades seguras de practicar estos nuevos movimientos sin limitar su curiosidad.También es el momento en el que la concentración empieza a alargarse unos minutos: verás a tu bebé insistir en meter un objeto en un recipiente, repetir el mismo gesto una y otra vez o perseguir una pelota que rueda lentamente por el suelo. Los materiales que proponen acciones sencillas y repetibles encajan especialmente bien en esta franja de edad.
Cestas de tesoros y objetos de la vida real
IMAGEN_R Un clásico Montessori para esta edad son las cestas de tesoros: un recipiente estable con varios objetos seguros del día a día (cucharas de madera, anillas grandes, cepillos suaves, telas con distintas texturas…). No son “juguetes” al uso, sino elementos reales que permiten al bebé explorar tamaños, pesos, sonidos y temperaturas. Manipularlos sin prisas favorece la motricidad fina y el pensamiento sensorial.La clave está en revisar muy bien la seguridad (sin piezas pequeñas, bordes cortantes ni materiales frágiles) y ofrecer la cesta cuando el bebé esté descansado, sentado o en el suelo, dejándole explorar sin interrumpir constantemente. Puedes cambiar algunos objetos cada cierto tiempo para renovar el interés, pero sin convertirlo en un bombardeo de novedades.
Pelotas, rodari y materiales para perseguir y arrastrar
IMAGEN_L Cuando el bebé empieza a gatear o a desplazarse arrastrándose, las pelotas blandas, las pelotas con textura o los rodari (juguetes que ruedan lentamente) son aliados perfectos. Al empujarlos ligeramente y ver cómo se alejan, el niño se motiva a seguirlos, practica el equilibrio y fortalece la musculatura de brazos, piernas y tronco. Los juguetes que se arrastran con una cuerda corta también son muy interesantes cuando ya se mantiene sentado o de pie con apoyo.Es importante elegir pelotas de tamaño suficiente para que no quepan en la boca y evitar cuerdas demasiado largas. Un suelo despejado, sin obstáculos peligrosos, permite que el juego fluya sin que tengas que frenarle cada dos segundos. De nuevo, lo que buscamos no es que “queme energía” sin más, sino que sus movimientos tengan sentido y oportunidad de repetirse.
Juguetes Montessori 12–24 meses: autonomía, lenguaje y reto
Entre el año y los dos años muchos niños comienzan a caminar, a trepar pequeños obstáculos, a señalar, a decir sus primeras palabras y a mostrar un deseo enorme de “hacerlo solo”. Esta mezcla de autonomía emergente y necesidad de seguridad es el terreno perfecto para los juguetes Montessori que plantean pequeños retos: encajar, apilar, abrir y cerrar, clasificar por color o tamaño, encender y apagar, etc.En esta etapa también crece el interés por imitar la vida adulta: barrer, pasar un paño, “cocinar”, llevar cosas de un sitio a otro. Integrar materiales reales adaptados a su tamaño junto con juguetes de inspiración Montessori ayuda a canalizar esa energía en juegos que construyen habilidades útiles para la vida cotidiana.
Torre de anillas, encajables y cajas de permanencia avanzadas
IMAGEN_R La torre de anillas clásica, los encajables de formas y las cajas de permanencia más complejas (con cajones o múltiples aberturas) son muy representativos de esta etapa. Invitan al niño a probar, equivocarse y corregir: ¿esta pieza entra aquí?, ¿qué pasa si giro la anilla?, ¿por qué una forma sí entra y otra no? Estos materiales trabajan lógica básica, coordinación y tolerancia a la frustración en un contexto de juego.Para que funcionen como verdaderos juguetes Montessori conviene ofrecer pocos a la vez y dejar que el niño experimente sin corregirle a cada instante. Puedes mostrarle una vez cómo se usa y después observar: poco a poco irá descubriendo sus propias estrategias. Valorar el esfuerzo y la constancia, más que el resultado perfecto, es coherente con la filosofía Montessori y con un desarrollo emocional sano.
Juguetes de vida práctica y mini herramientas reales
IMAGEN_L La llamada “vida práctica” es uno de los pilares de Montessori a partir del año. Pequeñas escobas, recogedores, trapos, jarras ligeras para trasvasar agua, cucharas para pasar legumbres de un cuenco a otro o bancos de trabajo sencillos permiten al niño participar de las tareas diarias de forma realista y segura. Más que “juguetes”, son herramientas adaptadas que le hacen sentir capaz y útil.Es recomendable empezar con actividades muy breves y bien preparadas: poca cantidad de agua, pocas legumbres, una superficie fácil de limpiar. De este modo el niño puede equivocarse sin que el entorno se vuelva caótico. La práctica repetida con estos materiales mejora la coordinación, el equilibrio, la pinza fina y, sobre todo, la autoestima de poder colaborar en lo que ve hacer a los adultos cada día.